Lacasito Rojo, cansado de imitar a su ídolo de juventud, decide que va siendo hora de asentar las bases de una nueva vida. Una vida llena de ilusiones y sueños que poder cumplir. En realidad, se ha pasado toda la vida (o al menos desde que es capaz de pensar por sí mismo) soñando despierto. Se imagina viviendo en una torre, con piscina, fumando habanos, escribiendo de sol a sol y, de vez en cuando, organizar fiestas chill-out en su jardín. No obstante, Lacasito Rojo no tiene nada de eso, sólo la virtud (o desventaja) de escribir cada día, pensando que quizás, llegue algún día en el que alguien se interese por sus textos. Si nadie lo lee, se limitará a seguir viviendo del mismo modo que lo lleva haciendo desde que salió de la fábrica.
Una mañana, cuando el sol empieza a asomar por el horizonte, Lacasito Rojo despierta. Tiene una idea que cambiará su vida para siempre. Lo ve muy claro. Tan claro, que no se percata de la extraña presencia que lo espía con unos prismáticos de visión por infrarrojos y que silva una extraña melodía. Esa presencia, tiene un plan… un plan diabólico… lleva tiempo pensándolo, ha organizado un ejército de bollos con chocolate…
…pero eso, es otra historia.
Lacacomments