Las aventuras de Lacasito Rojo continuan cada domingo en: http://popinsustancial.wordpress.com


Lacasito Rojo ha decidido abandonar la política y su carrera musical. Ahora le gusta más viajar como Phileas Fogg. Estaría bien dar la vuelta al mundo en 80 días. A todo esto, cabe señalar, que los Lacasitos Azules, parientes lejanos de los Pitufos de Pierre Culliford, están planeando un golpe de estado en el mundo en el que vivimos. Trabajan día y noche al ritmo de Kraftwerk para construir el arma definitiva para exterminar toda la humanidad. Ni los ilustrados profesores de universidad ni las alemanas francesas podran salvarnos. ¡Qué Dior nos pille confesados!


Lacasito Rojo ya se ha cansado de la política. Tras la paliza electoral que les dio al de la “Zeja” y al otro en las últimas elecciones, Lacasito Rojo decide que quiere ganarse la vida cantando. Ha descubierto que en este mundo cruel y despiadado habitado por los humanos, existen concursos para crear singermornings. ¿Y qué mejor para convertirse en un ídolo de las masas que ser un lacasito rojo?

Lacasito Rojo, convencido de que quiere ganarse la vida dando la nota, ha empezado a componer su primer gran éxito. Pero para evitar que los pitufos de la SGAE vengan a cobrarle, por un tiempo guardará la letra en secreto. Por ahora, Lacasito Rojo sólo espera que las cosas pequeñitas se pongan de moda en Eurovisión, para así, en el 2011, poder presentarse él y triunfar. Porque si Lacasito Rojo ha aprendido algo a lo largo de su vida es que algo pequeñito nunca cansa.

Próximamente


Lacasito Rojo quiere ser político. Lo ha estado pensando con detenimiento y sí: contempla con aprobación un futuro lleno de mítines, discursos, votaciones y, sobre todo, promesas que nunca deberá cumplir. Le gusta la idea de mentir, de vivir del cuento, de hablar mucho y hacer poco, de estar todos los días viajando de un sitio a otro, de comer de gratis, de que le regalen cosas, de cobrar y, por encima de todo, de tener una pensión vitalicia. Sí, el futuro de político le entusiasma. Por esta razón, en las próximas elecciones, existirá un nuevo partido: el Partido de Lacasitos Anarquistas. Incoherente, cierto, pero Lacasito Rojo lo hace para no desentonar entre los otros partidos.

Como decía el Tío Sam,

I WANT YOU


El Renacer

10abr10

“Y de las cenizas resurgió el ave fénix”, lee Lacasito Rojo en la novela que está devorando. Esta frase le hace reflexionar. Han pasado  dos años desde que se fue de viaje a Lacasitolandia, abandonado por completo su bitácora. Pero ahora tiene una corazonada. Sabe que algo ocurrirá y, tras leer aquella frase cargada de una profundidad suprema, la mente de chocolate de Lacasito Rojo se funde y ve claramente que ha llegado el momento de regresar.

Ahora sí.

Deja el libro encima de la mesa, donde también hay un vaso con una manzanilla (Lacasito Rojo tiene tendencia al ardor estomacal) y se dirige a su habitación. Abre el armario, y de entre todos los trajes de Tony Manero que posee, saca una maleta preparada para partir.

Navidad ya pasó, y Lacasito Rojo odia profundamente los turrones El Almendro, pero su deber inconsciente le llama. Y vuelve.


Hoy hay nubes de azúcar, llueven sapos y la brujas vuelan. El sol se esconde porque tiene vergüenza y el termómetro titirita de frío.

Hoy quiero quedarme en casa, junto al radiador.


Lacasito Rojo se plantea que quizás deba volver al mundo cibernético. ¿Y por qué no? “¡Vamos, hombre, haz un esfuerzo!”, se dice a sí mismo. “Si uno no se esfuerza, no consigue nada en esta vida”.

Ayer vio una película de su amado Brian De Palma: “Femme Fatale”. Lacasito Rojo se pregunta si alguna vez en su vida tendrá la oportunidad de conocer a una mujer perversa, maligna, asesina y, sobre todo, rubia. Le encantan las rubias como Michelle Pfeiffer. También le gusta Melanie Griffith, Marilyn Monroe, etc. Casualmente todas con M. Quizás el destino de Lacasito Rojo sea junto a un M&M.

 Lacasito Rojo quiere promocionar su vídeo de Dramaturgia Audiovisual:


Lacasito Rojo, cansado de imitar a su ídolo de juventud, decide que va siendo hora de asentar las bases de una nueva vida. Una vida llena de ilusiones y sueños que poder cumplir. En realidad, se ha pasado toda la vida (o al menos desde que es capaz de pensar por sí mismo) soñando despierto. Se imagina viviendo en una torre, con piscina, fumando habanos, escribiendo de sol a sol y, de vez en cuando, organizar fiestas chill-out en su jardín. No obstante, Lacasito Rojo no tiene nada de eso, sólo la virtud (o desventaja) de escribir cada día, pensando que quizás, llegue algún día en el que alguien se interese por sus textos. Si nadie lo lee, se limitará a seguir viviendo del mismo modo que lo lleva haciendo desde que salió de la fábrica.

Una mañana, cuando el sol empieza a asomar por el horizonte, Lacasito Rojo despierta. Tiene una idea que cambiará su vida para siempre. Lo ve muy claro. Tan claro, que no se percata de la extraña presencia que lo espía con unos prismáticos de visión por infrarrojos y que silva una extraña melodía. Esa presencia, tiene un plan… un plan diabólico… lleva tiempo pensándolo, ha organizado un ejército de bollos con chocolate…

…pero eso, es otra historia.


Lacasito Rojo se encuentra solo y triste, ante el ordenador. Una lámpara ilumina la mesa repleta de hojas escritas por ambas caras sin nada importante a contar. Pasan los minutos, las horas… y de nada sirve esperar. Lacasito Rojo piensa en su pasado. No lo tiene. O no lo quiere recordar. Quizás, si hubiese conocido a Leonor Cretón, su vida hubiese sido diferente. Quizás…

¿Por qué pensar en un quizás habiendo un presente?

Lacasito Rojo está harto de que la gente le diga lo que tiene que hacer, que los días pasen ante él como si no hubiese existido, que el mundo le de la espalda. Pero Lacasito Rojo es fuerte y rojo. Y con eso, puede superarlo todo. Una mañana de otoño, cuando el sol empieza a despuntar, decide que cambiará su vida para siempre. Abre el armario de su habitación, desempolva el traje de gala y se reafrima en él mismo que a partir de aquel momento se comerá al mundo entero, pase lo que pase. Mr. Lacasito Rojo sale a la calle. De fondo suena Night Fever. Quiere cambiarse el nombre. ¿Mr. Lacasito Rojo? No, Lacasito Manero. Ahora, anda por la acera, con un paso firme. Se mira un momento en el reflejo de un aparador. Cada vez tiene menos pelo. ¿A quién le importa? A él ya no. Que les den. Y sigui andando con su aire despreocupado.


…la historia de un lacasito rojo que se aburría y decidió darse a conocer al mundo entero antes de que un niño despiadado se lo tragara. Siguiendo las sabias palabras del anuncio de Telefónica, aprovechó un mediodía, después de comer un apetecible arroz a la cubana (con huevo frito y todo) para empezar a escribir un nuevo cuaderno de bitácora con la esperanza de que alguien leyera sus palabras.

Lo dicho: lacasito rojo empieza sus andanzas por el apasionante mundo de la Inteligencia Artificial de los humanos. Sí, lacasito rojo sabe que hay humanos que no son humanos. En realidad son monstruos enjendrados por la bollería industrial. Lacasito rojo tiene que encontrar a lacasito azul para hacer frente a las desgracias que se avecinan.

…pero eso ya es otra historia.




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